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Julita y San Quirico
En Tarso, ciudad del Asia Menor, sufrieron
martirio Julita y su hijo Quirico, de tres años, por el
404 d.c. Aunque la devoción a estos mártires no
se extiende hasta la Edad Media, la leyenda de su vida y milagros
por Italia, Francia y España se plasma hasta en el arte
y hay versiones en que el niño aparece con la cabeza aplastada
en los peldaños del tribunal que los juzga, o decapitado,
o aserrado en dos. Así la imaginería nos lo muestra
con otra edad a veces y la leyenda incluso lo monta en un jabalí
de cuyo ataque libró a Carlomagno , nada menos, lo que
se mezcla en sueños imperiales con la petición de
un velo para cubrirse el infante, que se traduce en el pago imperial
del tejado de la catedral del Nevers, joya del gótico dedicada
a ese santo en dicha capital departamental francesa.
De Siria y aquella Tarso de San Pablo
a Francia o Villanueva de la Sierra, que los tiene por Patronos,
aprendemos algo de la universalidad de la iglesia y puede que
jabalíes y el patronazgo que ostenta Quirico sobre los
aserradores aconsejaran encomendar esta Villa en su tiempo forestal
y montaraz, a estos mártires cristianos.
Su fiesta se celebra el 16 de junio.